Introducción sobre El Oasis de Siwa

El Oasis de Siwa es el más aislado y misterioso de todos los oasis, y siempre mantuvo su ambiente único y mágico. Muchos turistas vienen a Egipto a visitar especialmente el Desierto Occidental y sus maravillosos oasis.

Situado a unos 850km al noroeste de El Cairo, la capital de Egipto y lejos del río Nilo, donde transcurre la vida y los eventos más importantes del país, los beduinos de Siwa todavía poseen sus tradiciones y hábitos antiguos que sorprenden a los viajeros que recorren el oasis.

Ubicación Geográfica

El oasis de Siwa está situado a sólo 300km de la frontera con Libia. Es el oasis más lejano del río Nilo.
Un desierto de rocas rodea a Siwa al oeste; al este hay grandes dunas de arena; y la depresión de Qattara está al norte.
Siwa se encuentra a 850km al noroeste de El Cairo; a más de 1500km al noroeste de Asuán; 1146km al noroeste de Hurghada; 500km al noroeste del Oasis de Fayoum; y a 250km al suroeste de Marsa Matruh, la ciudad más cercana de Siwa.

Historia

De acuerdo a los registros históricos, poco se sabe de Siwa hasta el siglo VI a.C. Sin embargo, se cree que este oasis era conocido por los egipcios desde el siglo XV a.C., especialmente durante los períodos más prósperos de Egipto, cuando los faraones solían realizar diversas expediciones militares al Desierto Occidental, incluyendo SIwa.
Prueba de ello es el Templo de Amón, construido durante el período de la XVIII Dinastía, entre los siglos XIII y XVI a.C. Amón era el dios más importante de ese tiempo.
El motivo por el cual los sacerdotes de Amón eligieron Siwa para construir un templo, puede ser que Siwa era uno de los puntos de paso de caravanas comerciales más importantes del Desierto Occidental al Valle del Nilo y al Delta, y esto significaría una expansión efectiva del culto a Amón a las zonas más alejadas.
Entre los momentos históricos más notables, está la visita de Alejandro Magno a Siwa, en el siglo III a.C., cuando se convirtió en el gobernante de Egipto. Él fue a Siwa para visitar el Templo de Amón para legitimar su reinado en Egipto, convirtiéndose en el hijo de Amón, un ritual común entre los faraones.
En el año 331 a.C., Alejandro Magno conquistó Egipto y designó la construcción de la ciudad de Alejandría como su capital. Luego fue a Siwa con sus tropas y se dice que luego de haber dejado la costa del Mediterráneo y ya en dirección a Siwa, se acabaron sus provisiones de agua. Sin embargo, milagrosamente comenzó a llover, en un área que raramente tiene lluvias.

También cuenta la leyenda que Alejandro Magno nunca dio aviso de su visita a los sacerdotes del Templo de Amón. Debido a ello, los sacerdotes estuvieron sorprendidos de ver a Alejandro y sus tropas en el oasis. El sumo sacerdote le dio la bienvenida y lo guió al santuario interior del templo, para que consultase al oráculo por sí mismo.

El oráculo lo reconoció como hijo de Amón, legitimando así su gobierno en Egipto.

Clima

Al estar situado en el Desierto Occidetal, el clima de Siwa es bastante caluroso en el verano en cualquier parte del día. En invierno y primavera las mañanas son cálidas y las noches pueden ser muy frías en algunos períodos.

Actualidad

Siwa no ha cambiado mucho desde hace cientos de años. Sin embargo, en las últimas décadas ha crecido su demanda turística y aumentado el número de hoteles y resorts.
El oasis está rodeado con más de 25.000 árboles y el oasis tiene más de 250 termas naturales, famosas por sus propiedades curativas.
Uno de los sitios históricos más importantes de Siwa es la antigua ciudad de Shali. Fue establecida en el siglo XIII y las casas estaban hechas de una mezcla de arena, barro y paja. En los años 30, lluvias torrenciales dañaron la mayoría de las casas.
Otro sitio de interés es la Piscina de Cleopatra. Esta terma natura está rodeada por palmeras y otras plantas.
También es digno de ser visitado el Templo de Amón o Templo del Oráculo. Las ruinas pueden visitarse en la antigua ciudadela de Aghurmi, abandonada también en el mismo período que Shali.

Otro lugar interesante es Gebel El Mawt (o Montaña de los Muertos), que alberga un gran número de tumbas pertenecientes a la XXVI Dinastía y el final del período Grecorromano de Egipto. Algunas de ellas todavía conservan sus decoraciones y colores.